Pablo era un hombre que recibió el evangelio perfecto y completo; de esa manera lo predicó: aunque los de Galacia se levantaron contra él, esa enseñanza nos dejó hasta hoy. Hay quienes prefieren los Predicadores cómicos y chistosos; pero esos Predicadores no son hombres de Dios; aunque arrastren a muchas multitudes: que quieren oír la Palabra de Dios, pero no quieren convertirse.