Nos comportamos en función de lo que sentimos y pensamos. El problema viene cuando eso mismo no se lo comunicamos a nuestras parejas y nuestras parejas tampoco nos cuentan lo que se están imaginando que pensamos nosotros. Entonces comienzan los malentendidos. Pero no hace falta llamar crisis a estas situaciones que pueden resolverse fácilmente. Te cuento cómo con un ejemplo.