Cuando somos niños adoptamos formas, dogmas, ejemplos y paradigmas de nuestros padres y de las personas que nos rodean, guardamos ciertos recuerdos buenos y desagradables momentos que nos forman y que después desencadenan y dan lugar a sacar nuestro peor lado. No olvidemos que fuimos niños, teníamos sueños y queríamos ser los dueños del mundo, si tienes hijos trae a tu niño interior y haz las cosas que querías hacer a su edad. Haz un pacto con el pasado y reconciliate.