Las preocupaciones son naturales pero no las normalicemos ya que nos pueden hacer mucho daño. Tratemos de vivir el presente sin adelantarnos a los hechos. Si lo bueno va a llegar, vivámoslo hasta que llegue, y si se acerca algún evento doloroso, sintamos el dolor hasta que lo estemos viviendo. Es más fácil decirlo que practicarlo, pero nosotros podemos tener control sobre ello.