A Dios no le gusta la religiosidad, lo que Él quiere es que en nosotros haya una inundación de justicia y un río inagotable de rectitud. (Amos 5:21-24)
A Dios no le gusta la religiosidad, lo que Él quiere es que en nosotros haya una inundación de justicia y un río inagotable de rectitud. (Amos 5:21-24)