La realidad en tu vida es determinada por la voluntad de Dios cuando has entregado tu camino en sus manos.
A veces parece que Dios no impidió que se diera alguna pérdida en tu vida, y no logras entender el por qué.
Pero puedes tener la seguridad de que en Dios no existen las pérdidas. Si aún parece que perdiste y no vino nada a cambio que sea mejor que lo perdido, entonces aún no es el final.