Una siesta de 20 a 30 minutos es una de las mejores cosas que puede hacer por su cuerpo y mente. Espiritualmente, sin embargo, la siesta es a menudo una metáfora de descuido espiritual. Piense quedarse dormido detrás del volante. Usted bien sabe el resultado de eso. Al comienzo de la Semana Santa, ¿dónde podemos ir a buscar el descanso espiritual para rejuvenecer nuestras almas para mantenernos alertas y vivos esta semana y por el resto de nuestras vidas? Vayamos a Getsemaní.