Para que el fuego del Espritu de Dios arda, hay que avivar dentro de nosotros: la fe, el amor y el dominio propio. Porque Dios nos ha dado espritu de poder, de valor; para enfrentar las acechanzas del diablo. Por tanto no te avergences del Evangelio. Si tienes a Cristo habla a otros de ese amor, de ese cambio, de esa liberacin, esa transformacin; que Dios ha hecho en tu vida.