«Mire, padre: yo trato de ser todo lo paciente que puedo con mi suegra… Pero me busca las cosquillas todo el rato y, al final, estallo»… Quien se confiesa así no se acusa; se justifica. Es decir, recubre su pecado con argumentos que le hacen parecer justo… ¡Qué digo «justo»! Parece un santo, víctima de una suegra pérfida. Así se confesaba el fariseo: No soy […]