Nada tiene de extraño, que ya habrán disfrutado de los leales discursos de los muy patriotas Casado y Abascal ayer en el Congreso, en esa dura pugna que mantienen ambos aguerridos líderes por ver quién lanza la descalificación más burda
Nada tiene de extraño, que ya habrán disfrutado de los leales discursos de los muy patriotas Casado y Abascal ayer en el Congreso, en esa dura pugna que mantienen ambos aguerridos líderes por ver quién lanza la descalificación más burda