Durante tres días, mujeres y hombres del Totonacapan y de otros territorios se reunieron para compartir lo que producen con sus manos y su tierra. Llegaron desde Veracruz, Oaxaca, Hidalgo, Puebla y Ciudad de México: artesanas, cocineras tradicionales, campesinos, colectivos y proyectos de servicio. No fue una feria cualquiera. Fue un encuentro entre pueblos que resisten y construyen alternativas, poniendo en práctica otra forma de entender la economía: desde abajo, entre iguales, priorizando lo común y la organización colectiva.
¡Construyamos desde la cooperación, no desde la competencia!
Cultura Errante. Justicia y resistencia en movimiento.