Todos los seres humanos vivimos en nuestra carne, pero como cristianos debemos esforzarnos para hacer declinar nuestra carnalidad y acercarnos cada día más y más al Espíritu del Señor
Todos los seres humanos vivimos en nuestra carne, pero como cristianos debemos esforzarnos para hacer declinar nuestra carnalidad y acercarnos cada día más y más al Espíritu del Señor