Jesús fue perseguido por predicar el Evangelio y hacer buenas obras. Ahora, muchos se resisten a escuchar la Palabra de Dios; pero Él usa una persona, un mensaje, para transformar las vidas; trayéndolas a los pies de Jesucristo. Por eso, hay una lucha espiritual permanente con Satanás: él no quiere que la gente escuche esta Palabra. Porque el diablo sólo habla engaños y mentiras.