Es muy importante, que la Iglesia reciba el Bautismo del Espíritu Santo y fuego; con ello, se va el miedo y el temor. Se acaban los demonios; porque en el nombre de Jesús, hay poder: ya el diablo, no puede arrastrarnos al pecado. Antes nos cubríamos la cabeza; ahora enfrentamos al diablo y sus demonios, en el nombre de Jesús. La batalla espiritual es, hasta que suene la trompeta.