Pablo expresó la lucha espiritual que sostuvo por las Iglesias de Colosas, Laodicea, Corinto, Galacia; y por los lugares que él no conocía, todavía. Hasta ahora, nuestra guerra espiritual es contra principados y potestades de las tinieblas. Satanás ataca al verdadero cristiano; pero el clamor, la oración, el ayuno, el poder de la Palabra y del Espíritu Santo: no lo dejan operar.