Así como el Salmo 31 nos muestra a nuestro mayor enemigo (el pecado), el Salmo 32 nos muestra a nuestra mayor bendición: el perdón de nuestro pecado.
Este sermón basado en el Salmo 32 nos muestra la gracia de Dios y su gran bondad mostrada en y a tráves de Cristo a todos aquellos en los que confían en Él y se deciden en obedecerlo.