Cuando tomaron preso a Jess, los Apstoles se escondieron; porque no oraban. Pero luego, cuando estaban orando en el Aposento Alto y recibieron el Bautismo del Espritu Santo; fueron investidos de poder, para predicar el Evangelio: a las naciones de todo el mundo. Comenzaron a hablar en nuevas lenguas y predicaron a una multitud; que se haba acercado, al escuchar las alabanzas.