Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario, celebramos a la Virgen del
Pilar. Tal y como cuenta la tradición, Santiago viene desde
Palestina a predicar el Evangelio de Cristo, hasta España. Pero la
desidia de los primitivos pobladores ante la Fe, hace que el Apóstol
se siente a orillas del Ebro, con gran abatimiento.
Le acompañan
unos pocos conversos que se sienten entristecidos. Y es ahí cuando La Virgen se le aparece para confortarlo. Esta Venida de la Reina del
Cielo tiene lugar en “Carne mortal” antes de su Asunción a los
Cielos.
La Señora le da ánimos para seguir con su tarea por esta
zona y le asegura que será una Tierra muy querida y protegida por
Ella. Al mismo tiempo le encomienda la edificación de un gran Templo
donde pondrá su Trono para bendecir a todos sus hijos. El
Papa Clemente XII instaura la Festividad de Nuestra
Señora del Pilar, el día 12 de octubre.
Tal día como hoy, en 1492
se descubre América y bajo el Manto de la Virgen del Pilar tiene
lugar la Evangelización del Nuevo Continente. Precisamente el
Evangelio de este día presenta el momento en el que el Señor
predica y una mujer entre el gentío alaba a su Madre que le engendró
y le alimentó.
Cristo alaba a su como la Mujer que escucha la
Palabra de Dios y la cumple. Sobre la Iglesia mozárabe que había se
levanta el Santo Templo Mariano del Pilar que ha tenido diversos
retoques hasta llegar a nuestros días. Muchas son las personas que
se acercan hasta este Lugar para orar ante la Santísima Virgen y