Tenemos una batalla continua y nuestro enemigo usa contra nosotros proyectiles que tienen como blanco nuestra mente, pero no debemos angustiarnos, pues nuestra fe es un gran escudo que nos protege y nos ayuda a mantenernos firmes.
Tenemos una batalla continua y nuestro enemigo usa contra nosotros proyectiles que tienen como blanco nuestra mente, pero no debemos angustiarnos, pues nuestra fe es un gran escudo que nos protege y nos ayuda a mantenernos firmes.