En los tiempos remotos de confusión y caos, una deidad se sentía muy sola. Una diosa que lo sabía todo, así de basta era su sapiencia. Pero sola. De cabeza humana y cuerpo de serpiente, se dice que Nüwa ocupó siete días en crear a todos los seres vivos del planeta con el mero fin de contar con cierta compañía y evitar el tedio de la soledad.