Muchas veces no sabemos rezar. Ni qué pedir, ni cómo pedir, ni dónde pedir. Hacemos nuestra oración con la intención de pedir luces para la oración. Tenemos a favor el Espíritu Santo, que dentro de nosotros prepara todo el tiempo de oración para que nos encontremos con el Señor y con el Padre. Él nos enseña.