Nunca estamos solos. Él nos acompaña siempre. Está a nuestro lado, nos habla, nos aconseja. Cuando sentimos su ausencia es porque somos nosotros los que nos hemos ido. Él sigue ahí, acercándose, haciéndose un hueco de nuevo en nuestro corazón. Él no falla. Él es fiel. Hablar con el que siempre está, vivir en su presencia.