No puedes decir que amas a Jesús y luego vas a vivir como el diablo. No puedes decir que eres un cristiano y luego sigues viviendo una vida centrada en ti mismo. No puedes decir que eres un seguidor de Jesús y luego escoges y eliges los versos que deseas escuchar y haces caso omiso de los que no quieres. Jesús dice que eres su amigo si obedeces sus mandamientos.