Anton Bruckner nació el 4 de septiembre de 1824 en el pueblo austríaco de Ansfelden. Su familia era pobre y religiosa. Inicialmente siguió los pasos de su padre y se convirtió en el maestro del pueblo. A temprana edad mostró interés por el órgano y ayudó a mantener a su familia tocando el violín en bailes locales antes de completar sus estudios para recibirse de docente. Pasó mucho tiempo hasta que Bruckner se dedicó a la música por completo. De hecho, su talento para componer se desarrolló realmente cuando ya tenía alrededor de 40 años. Después de mudarse a la ciudad capital de Viena, se desempeñó como profesor de música. Su primera sinfonía, si bien no fue su gran logro, se estrenó con éxito en 1868. Bruckner era un trabajador laborioso y pedagogo pero continuó siendo desconocido incluso una década después de dicha función. Finalmente, en 1880, fue reconocido como una de las estrellas de la esfera musical de Viena. Justo antes de morir, el 11 de octubre de 1896, estaba trabajando en su última sinfonía.