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Hoy voy a hablaros del océano azul y la gastronomía.
Como sabéis, un océano rojo es un mercado saturado de competidores, de tiburones. Pongamos un ejemplo, el Ecommerce; donde existen dos grandes depredadores del mercado: Amazon y Aliexpress. Pues bien, ahora se quiere meter en el juego otro player: Facebook. El gigante de las redes sociales, a través de Instagram quiere transformar los “me gusta” en “me lo llevo”. Instagram se va a convertir en un extraordinario escaparate para los comercios. Veremos cómo termina la cosa.
Pues bien, si existe océano rojo, también debe existir océano azul. Un lugar donde no hay competidores. El deseo de toda empresa, ¿verdad?. Pero no es fácil llegar a un océano azul. Para ello lo primero que debemos hacer es pensar en nuestros no-clientes. En aquellos que no nos compran, para, con ingenio e innovación, convertirles en clientes. Como digo, se requiere de grandes dosis de innovación. Y la innovación es como el gas, se expande y se contrae ocupando el espacio que le tú le des. Abramos pues las compuertas de nuestra imaginación y pensemos en el mundo de la gastronomía. ¿Qué queda por inventar?. ¿Está todo inventado?. Ojo, no hablo del delivery, que hoy en día está en apogeo. No. Hablo de algo más profundo.
By Grupo GieHoy voy a hablaros del océano azul y la gastronomía.
Como sabéis, un océano rojo es un mercado saturado de competidores, de tiburones. Pongamos un ejemplo, el Ecommerce; donde existen dos grandes depredadores del mercado: Amazon y Aliexpress. Pues bien, ahora se quiere meter en el juego otro player: Facebook. El gigante de las redes sociales, a través de Instagram quiere transformar los “me gusta” en “me lo llevo”. Instagram se va a convertir en un extraordinario escaparate para los comercios. Veremos cómo termina la cosa.
Pues bien, si existe océano rojo, también debe existir océano azul. Un lugar donde no hay competidores. El deseo de toda empresa, ¿verdad?. Pero no es fácil llegar a un océano azul. Para ello lo primero que debemos hacer es pensar en nuestros no-clientes. En aquellos que no nos compran, para, con ingenio e innovación, convertirles en clientes. Como digo, se requiere de grandes dosis de innovación. Y la innovación es como el gas, se expande y se contrae ocupando el espacio que le tú le des. Abramos pues las compuertas de nuestra imaginación y pensemos en el mundo de la gastronomía. ¿Qué queda por inventar?. ¿Está todo inventado?. Ojo, no hablo del delivery, que hoy en día está en apogeo. No. Hablo de algo más profundo.