Salmos 22:7-22 RVA2015:
Todos los que me ven se burlan de mí. Estiran los labios y mueven la cabeza diciendo: “En el SEÑOR confió; que él lo rescate. Que lo libre, ya que de él se agradó”.
Pero tú eres el que me sacó del vientre; me has hecho estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre. Sobre ti fui echado desde la matriz; desde el vientre de mi madre tú eres mi Dios. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca y no hay quien ayude. Muchos toros me han rodeado; fuertes toros de Basán me han cercado. Contra mí abrieron su boca, como león voraz y rugiente. Soy derramado como el agua; todos mis huesos se han desarticulado. Mi corazón está como cera y se ha derretido en medio de mis entrañas. Mi vigor se ha secado como un tiesto, y mi lengua se ha pegado a mi paladar. Me has puesto en el polvo de la muerte. Los perros me han rodeado; me ha cercado una pandilla de malhechores, y horadaron mis manos y mis pies. Puedo contar todos mis huesos; ellos me miran y me observan. Reparten entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echan suertes.
Pero tú, oh SEÑOR, no te alejes. Fortaleza mía, apresúrate para ayudarme. Libra mi alma de la espada; libra mi única vida de las garras de los perros. Sálvame de la boca del león y de los cuernos de los toros salvajes. ¡Me has respondido! Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.
Por cuestión de tiempo y espacio comencé a leer desde el verso 7 hasta el 22, tratando de abarcar varios versos de nuestro interés para el desarrollo de la reflexión del día de hoy. Si tomas el tiempo para leer todo el capítulo vas a ver claramente todo el contexto de este salmo y notarás que los versos se refieren a la vida de alguien que está sufriendo, pero que específicamente veras la similitud con la experiencia de Jesucristo y su sufrimiento en la cruz del calvario.
Este es uno de los denominados salmos mesiánicos por las referencias precisas de los eventos de la cruz cuando Jesús fue torturado por los soldados romanos y los líderes religiosos de Israel.
En el verso 11 expresa el sentirse solo; los discípulos dejaron solo a Jesús.
En el verso 12 asemeja a los acusadores como toros, fuertes y haciendo daño con sus cuernos; en este caso son las palabras acusadoras que convencen a los romanos de crucificar a Jesús.
Por eso él sentía que se derretía y se derramaba como la cera o el agua. Humillado, pisoteado e indefenso; Jesús fue humillado y menospreciado.
En el verso 15 manifiesta estar sediento. Asimismo, Jesús sintió mucha sed cuando fue crucificado. Los perros que lo rodeaban eran los soldados que lo injuriaban, se burlaban y hasta sortearon sus ropas como lo menciona el verso 18.
Los siguientes versos rompen este clamor de dolor con una victoria. En el verso 22 Dios respondió la oración del que estaba padeciendo y dijo que anunciará el nombre de Dios a sus hermanos, dando a entender que ¡Jesús resucitó entre los muertos y anunció la victoria sobre el pecado, la muerte y el diablo!
Espero que estos versos te confirmen que tu fe está puesta en el verdadero Mesías, el Salvador del mundo, de quien el rey David tuvo la revelación de los padecimientos del Señor para darnos vida y liberación a nosotros.
No permitas que nada ni nadie te separe del amor de Dios. Él pagó el precio máximo para que tu y yo ya no nos sintamos solos, abandonados, menospreciados; y si esto lo vives, recuerda que hay alguien que sabe por lo que estás pasando. Alguien que te entiende, comprende y está dispuesto a librarte para que testifiques cómo el Señor te guardó, te restauró, te dio vida nueva y así proclames a tus hermanos, parientes y amigos ¡cuán grande ha sido el Señor contigo, que ha convertido tus padecimientos en cánticos de victoria!
Soy tu amigo y hermano Eduardo Rodriguez. Que el Señor escuche tu oración y te conceda vida en abundancia.
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October 7:...