Panamá se enfrenta a un juicio crucial por el caso Odebrecht, que pone a prueba su institucionalidad y credibilidad judicial. Mientras otros países de la región han conseguido condenas firmes por corrupción, Panamá avanza lentamente, lo que genera escepticismo. La ciudadanía exige resultados para restaurar la confianza en su democracia y justicia.