Los altos niveles de violencia armada e inseguridad tienen consecuencias destructivas para el desarrollo de un país, afectan el crecimiento económico y resultan a menudo en agravios arraigados que pueden extenderse por generaciones.
La violencia sexual, los delitos, la explotación y la tortura también son fenómenos generalizados donde existen conflictos.
De esta manera, este objetivo es importante para poder promover sociedades pacíficas e inclusivas, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces y responsables a todos los niveles.