El ruido que provoca el mundo, muchas veces no nos permite escuchar la voz de Dios ni conocer su propósito en nosotros. Abre tus oídos y así descubrirás la voluntad de Dios
El ruido que provoca el mundo, muchas veces no nos permite escuchar la voz de Dios ni conocer su propósito en nosotros. Abre tus oídos y así descubrirás la voluntad de Dios