El adjetivo sublime se queda corto para esta voz masculina. Me inspira candor, bondad y pensamiento crítico. Todo en uno, cada susurro de su voz es una pincelada de color al alma. Siento que me completa, que me lleva hacia adentro, hacia un lugar refugio, de antaño, ecos del otoño lluvioso y penetrante en la selva. El tono y el timbre se escapan de la masculinidad convencional, es más bien, un tono suave, rítmico, que acompasa la respiración a medio camino entre las galaxias y sus soles.
Su pensamiento se desliza por sus labios con una elocuencia y soltura genuinas, su entera presencia delata sabiduría por todos los poros. Cuando lo escuchas, sabes que tienes que aprender tanto de esta voz que solo queda que escucharlo atentamente.
Cineasta español, guionista y actor, hoy, en retratos de voz OLIVER LAXE