En el louvre se conservan numerosos lienzos que son una invitación a la música; pero ¿existe acaso un concierto más magistral y más intimidante que Las Bodas de Caná?.
Es un llamamiento a la sangre. Mucho antes del siglo de Vivaldi, es ya una representación escénica. Así el Veronés coloca ante nuestros ojos una gran máquina, una arquitectura en escalada hacia el azul que es, ante todo, un decorado de ópera.