Iniciamos el miércoles de ceniza que nos lleva a prepararnos para vivir la pasión, muerte y resurrección. Para esto, el evangelio nos propone tres acciones: oración, caridad y ayuno; la oración nos une de nuevo con Dios; la caridad con el prójimo; el ayuno con nosotros mismos, todo en secreto, porque tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.