El pueblo de Nobosacat fue uno de los primeros asentamientos de los que se tiene constancia en la zona, y en el que habitaban pacíficamente miembros del pueblo sanavirón y comechingón. Todo cambiaría con la llegada de los españoles y la imposición del sistema de encomiendas, en 1573, con el que la población pasa a las manos de diversos estancieros jesuitas y españoles.
Es en una de estas estancias en donde tiene nacimiento el pequeño poblado de "Los Ranchos". Con una población más sólida y la necesidad de rendir culto a su religión, aquí comenzaría la construcción de un nuevo oratorio con cementerio, un espacio muy humilde, pero que pronto se convertiría en el principal espacio de culto de la zona.