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La quinta generación de procesadores x86 supuso un gran salto con respecto a los 486. En una época en la que empezaban a aparecer competidores como PowerPC y Alpha, Intel no estaba preocupada porque confiaba en que la retrocompatibilidad del Pentium y el extenso repertorio de software disponible, jugara en contra de las nuevas opciones.
Pero con los Pentiums y sus 3.1 millones de transistores, apareció un nuevo problema: el exceso de temperatura. Para solucionarlo, los fabricantes montaron un ventilador encima de un disipador, algo no visto hasta la fecha en ordenadores domésticos.
Realizar una ampliación a Pentium costaba $2000 de la época, lo cual no sonaba tan mal cuando se comparaba con los $4000 de un PC nuevo. Pero esta inversión tenía que estar justificada, por lo que las comparativas de rendimiento entre Pentium y 486 estaban a la orden del día.
By La quinta generación de procesadores x86 supuso un gran salto con respecto a los 486. En una época en la que empezaban a aparecer competidores como PowerPC y Alpha, Intel no estaba preocupada porque confiaba en que la retrocompatibilidad del Pentium y el extenso repertorio de software disponible, jugara en contra de las nuevas opciones.
Pero con los Pentiums y sus 3.1 millones de transistores, apareció un nuevo problema: el exceso de temperatura. Para solucionarlo, los fabricantes montaron un ventilador encima de un disipador, algo no visto hasta la fecha en ordenadores domésticos.
Realizar una ampliación a Pentium costaba $2000 de la época, lo cual no sonaba tan mal cuando se comparaba con los $4000 de un PC nuevo. Pero esta inversión tenía que estar justificada, por lo que las comparativas de rendimiento entre Pentium y 486 estaban a la orden del día.