Hechos 4 nos recuerda que Pentecostés fue el comienzo, pero la misión también necesita nuevos impulsos del Espíritu en el camino. Aquella primera llenura encendió a la Iglesia para salir y anunciar a Cristo; ahora, en medio de la presión, los discípulos necesitan ser llenos otra vez para seguir avanzando con valentía. El pasaje nos invita a reconocer que no basta con haber empezado con fuerza: el corazón necesita volver a arder, la fe necesita renovarse y la Iglesia necesita depender continuamente del Espíritu Santo para continuar la misión con denuedo.