Antes de conocer a Cristo estbamos perdidos, pero sus bondades y amor fueron tan grandes; que alcanzamos su misericordia. El inmenso amor de Dios borr nuestros pecados, ahora somos libres: constituidos hijos e hijas de l. Por eso, hay que dar testimonio al mundo de su Obra en nuestra vida; de un Dios inmortal, nico, sabio. Como dice Pablo, a quien debemos dar: honor y gloria.