La Palabra de Dios es guía y fortaleza. Cada día, al meditar en ella, encontramos dirección, paz y propósito. Permite que ilumine tu vida y transforme tu corazón.
La Palabra de Dios es guía y fortaleza. Cada día, al meditar en ella, encontramos dirección, paz y propósito. Permite que ilumine tu vida y transforme tu corazón.