Dios no quiere apariencias, quiere un corazón rendido. Los ídolos no siempre se ven; muchas veces están dentro. Hoy el Señor nos llama con amor: vuélvanse. Siempre hay gracia para regresar.
Dios no quiere apariencias, quiere un corazón rendido. Los ídolos no siempre se ven; muchas veces están dentro. Hoy el Señor nos llama con amor: vuélvanse. Siempre hay gracia para regresar.