Hagámonos un nombre (seamos famosos), para no dispersarnos sobre la faz de la tierra…”. Estemos unidos para no dispersarnos… El versículo no nos cuenta ante quién querían hacerse famosos (no existían posibles adversarios), ni porqué era tan terrible que la gente se dispersara. Ud. se preguntará: ¿Pero… no hay piedras aptas para la construcción en Shin-ar?! No problema. Inventaron el ladrillo. Quemar lo que sea… con tal de lograr su objetivo y construir su torre. Lo cual nos da para pensar. ¿Es importante la unión entre las personas? Pues sí. ¿Por qué? Porque los individuos somos vulnerables y no podemos ayudarnos solos en caso de enfermedad, de soledad, de peligros externos. Mientras que, estando unidos, podemos hacer un frente en común para defendernos y ayudarnos mutuamente. Sin embargo, nada de eso se menciona en el caso de esta gran edificación. Es más, cuando la Torá nos relata acerca de Nimrod que era un “gran cazador delante de Elohim…” (¿Qué lugar del mundo no es “delante de Elohim” y qué tiene que ver el hecho de ser cazador delante de Elohim?), los Sabios ya nos aclaran que su “caza” estaba destinada a “las mentes de las personas”, es decir, que sabía embaucar a la gente con sus ideas monárquicas y esas brillantes y pícaras ideas conducían a confundir a la población para causar una rebelión unificada en contra de Elohim.
El texto bíblico menciona sólo el motivo manifiesto y conocido: “Edifiquemos una ciudad y una Torre que llegue hasta el cielo. Hagámonos así famosos para que no volvamos a estar dispersos sobre la faz de la tierra”. Pero la tradición Judía cita unos motivos más profundos, que, aunque diversos, convergen todos hacia el mismo resultado. Así pues, los unos decían: Le haremos la guerra a Dios desde lo alto de la Torre. Esta es la intención que la tradición atribuye a los Jamitas, hombres depravados y desprovistos de escrúpulos. Los Semitas, por su parte deseaban levantar un monumento a la memoria de los mártires del Diluvio cuyos cadáveres cubrían el suelo de la llanura de Shinear. En cuanto los Yafetidas, que eran propensos al racionalismo, habían proyectado edificar unos fundamentos bastante potentes para poder sostener al cielo, pues creían y enseñaban que el cielo se derrumba sobre la tierra cada 1656 años, y qué, por esta razón se había producido el Diluvio.
Yeshua dijo que los últimos días serían como los días de Noaj (Mateo 24:37-39)
37 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, 39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.
Lo que estamos viendo en estos días, especialmente entre los que se dicen ser creyentes, es que escuchamos la voz de Nimrod, en vez de buscar el consejo de Noaj.
Y queremos hacer la unidad de fe aunque esta unidad este hecha con ladrillos (material, hecho por hombres) en vez de piedras (material creado por Elohim).