Gen.41:1-4 Al cabo de dos años cumplidos (o sea, dos años después de que Yosef interpreta los sueños del panadero y el copero en la prisión), Paró (el Faraón) soñó que estaba parado a la vera del río; (2) y del río emergieron siete vacas de buen aspecto y robustas de carne, que pastaban en la ribera. (3) Y tras ellas emergieron del río otras siete vacas feas y flacas, que se ubicaron junto a las (primeras) vacas a la orilla del río. (4) Y las vacas de mal aspecto y flacas devoraron a las siete vacas de buen aspecto y saludables. Entonces Paró despertó. (Torat Emet)
En primer lugar, recordemos que el Todopoderoso tiene el Poder de intervenir en cualquier momento de la vida de todos, y así lo hizo con Yosef luego de haber sufrido la prisión y cierta debilidad en su fe. Y, efectivamente, la prisión alude a cuando uno queda atrapado en una cantidad de problemas de la vida mundana (“Egipto”), entonces, si el alma no se fortalece espiritualmente de la Mano (Enseñanzas) del Altísimo, uno se debilita en la fe. Debilidad que no es falta de creer, sino el agobiarse por los sufrimientos y poner la confianza en hombres para salir de ellos. Yosef sufrió esa debilidad, pero no se dejó ahogar por ella y mantuvo su confianza total en el Todopoderoso esperando el tiempo que Él determinara para el fin de sus pesares, y ese momento fue Miketz (al cabo de tal tiempo). De eso se trata la fe firme, la de superar todos los problemas de la vida que el Altísimo pone para que nos fortalezcamos, para que nos acerquemos a Él y le demostremos que Él es lo más importante de nuestra vida, en Quien ponemos la absoluta confianza de cara al futuro, sabiendo primordialmente que todo lo que sucede (negativo o positivo) es para nuestro bien al cabo de un determinado tiempo.
1 Pedro 2:11-25
18 Siervos, estad sujetos a vuestros amos con todo respeto, no sólo a los que son buenos y afables, sino también a los que son insoportables. 19 Porque esto halla gracia, si por causa de la conciencia ante Dios, alguno sobrelleva penalidades sufriendo injustamente. 20 Pues ¿qué mérito hay, si cuando pecáis y sois tratados con severidad lo soportáis con paciencia? Pero si cuando hacéis lo bueno sufrís por ello y lo soportáis con paciencia, esto halla gracia con Dios. 21 Porque para este propósito habéis sido llamados, pues también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas, 22 el cual no cometió pecado, ni engaño alguno se hallo en su boca; 23 y quien cuando le ultrajaban, no respondía ultrajando; cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a aquel que juzga con justicia; 24 y El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados. 25 Pues vosotros andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Guardián de vuestras almas.