Números 19
1 HASHEM habló a Moshé y a Aharón, diciendo: 2 Este es el Decreto [supra-racional] de la Torá que HASHEM ha prescrito, diciendo: Di a los hijos de Israel que te traigan una vaca alazana, [colorada, bermeja] perfecta, en la cual no haya falta, sobre la cual no se haya puesto yugo; 3 y la daréis a Eleazar el Kohen, y él la sacará fuera del campamento, y la hará degollar en su presencia. 4 Y Eleazar el Kohen tomará de la sangre con su dedo, y rociará hacia la parte delantera de la Tienda del Encuentro con la sangre de ella siete veces; 5 y hará quemar la vaca ante sus ojos; su cuero y su carne y su sangre, con su estiércol, hará quemar. 6 Luego tomará el Kohen madera de cedro, e hisopo, y escarlata, y lo echará en medio del fuego en que arde la vaca. 7 El Kohen lavará luego sus vestidos, lavará también su cuerpo con agua, y después entrará en el campamento; y será inmundo el Kohen hasta la noche. 8 Asimismo el que la quemó lavará sus vestidos en agua, también lavará en agua su cuerpo, y será inmundo hasta la noche. 9 Y un hombre limpio recogerá las cenizas de la vaca y las pondrá fuera del campamento en lugar limpio, y las guardará la congregación de los hijos de Israel para el agua de purificación; es una expiación. 10 Y el que recogió las cenizas de la vaca lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la noche; y será Estatuto perpetuo para los hijos de Israel, y para el extranjero que mora entre ellos.
En el judaísmo, la pureza espiritual es un factor deseable. Esto no tiene nada que ver con la higiene y el aseo personal; es un estado espiritual que se llama taharah ― pureza. Lo contrario de taharah es tumah, que se traduce como “impureza.” Pero la verdad es que es muy, muy difícil dar una traducción exacta en español a estos dos términos ― Taharah y tumah ― simplemente porque no existen en el idioma español. Estos conceptos no existen en ningún lugar que no sea en la Torá y por lo tanto, las lenguas extranjeras no tienen la capacidad de proporcionar buenos sinónimos para ellos.
Para que una persona vuelva a una vida de taharah ― pureza, tenía que someterse a un proceso de siete días de purificación espiritual, tiempo durante el cual no podía visitar el Beit HaMikdash – Templo, traer un sacrificio, tocar alimentos ritualmente puros, y así sucesivamente. Esto, por supuesto, se aplicaba en los tiempos bíblicos y del templo, pero no hoy. Hoy solamente los Kohanim – Sacerdotes observan algunas de las mitzvot de la pureza y la impureza.
Cuando Moshé escuchó que un Israelita podría caer a un nivel tan bajo, que iba a estar en el nivel más bajo de tumah ― impureza por el contacto con los muertos ― Moshé entendió esto en un sentido espiritual: no sólo una persona que vino a estar en contacto con una persona muerta, sino una persona que llegó a estar tan lejos de Dios, tan lejos de la santidad y de la espiritualidad, que él mismo se convirtió en un cadáver; era como si la persona misma estaba medio muerta. Esto es porque cuando uno está impuro, no puede involucrarse con las cosas santas. La persona impura, espiritualmente, significa que es una persona que está separada de la vida, del Eterno.
Una persona que no se purifica, Dios dice que la cortará de en medio de su pueblo. Pero en Su amor infinito por todas las almas, mandó a Su hijo como nuestro sacrificio de purificación, y nos dio a nosotros el ministerio de reconciliación. Así que es nuestra trabajo como reyes y sacerdotes el salir fuera del campamento para ayudar a cuantos estén impuros, a obtener el estado de pureza a través de las cenizas de la Parah Adumah [Yeshúa Hamashíaj ― la vaca roja].
Mateo 28:18-20
18 Y acercándose Yeshúa, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. 19 Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo. 20 Y el Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.