La porción de la Torá de Va’etjanan contiene una de las oraciones más sagradas de la liturgia judía:
Shemá Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad “Escucha Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor Uno es”.
DANDO TESTIMONIO
En el rollo de la Torá, la letra Ayin en la palabra Shema (Oye), y la letra Dalet en la palabra Ejad (Unidad), ambas están inusualmente grandes.
Las letras agrandadas Ayin y Dalet, forman la palabra Ayd, testigo, en alusión al versículo en Isaías, 43:10 donde dice: “Ustedes son mis testigos.” Las letras grandes, por lo tanto nos enseñan que cuando recitamos el Shemá debemos dar testimonio de la Unicidad de Di-s. Sin embargo, ¿cómo vamos a poner esta enseñanza en acciones concretas? ¿Es suficiente simplemente recitar el Shema?
En el libro de Mateo capítulo 22 los fariseos le preguntan al Maestro de maestros, Yeshúa el Mashíaj:
36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37 Yeshúa le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
1 Juan 4:20-21
20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.
No tan solo es recitar el Shema por la mañana y por la tarde, ponerme los tefillin y colgar una Mezuzá en la puerta de mi casa, los cuales son símbolos de la unidad de Adonai, sino el mantener la unidad en amor del cuerpo del Mashíaj que es su Kehila (Congregación). Cualquier persona que aborrece a su prójimo en su corazón y al mismo tiempo bendice a Di-s es un falso testigo.
Que el Eterno nos ayude a no encontrarnos en esta situación de mentira y falsedad.
Shalom