Ser buena esposa, cocinera y ama de casa era importante durante el siglo pasado, y los cursos de cocina fueron una buena opción para entretener a las mujeres casadas y de paso enseñarles algo. De esta manera nace en la ciudad el interés de profesionalizar un acto -tan común- como cocinar, en el que la oferta académica se ajusta a diferentes estratos socioeconómicos.
Realización: Ana María Martínez -
[email protected]Edición y segunda voz: David Berrío.