Para comienzos del milenio en la ciudad el estigma hacia la virilidad de los hombres que cocinaban empezaba a desaparecer, sin embargo, la idea de que cocinar era una profesión se consideraba indigna y una decisión poco práctica, en especial cuando el paso por la universidad debe suponer una mejora en el nivel de vida.
Realización: Ana María Martínez -
[email protected]Edición y segunda voz: David Berrío.