En este Pasaje, Juan Antonio Cebrián, narra la expansión musulmana en la península ibérica y la posterior reacción de los carolingios para detener su avance. Carlos Martel logró frenar a los musulmanes en la batalla de Poitiers en el año 732. Posteriormente, Carlomagno, fundador del Imperio Carolingio, se convirtió en el gran defensor de la cristiandad y fue coronado emperador por el Papa en el año 800. Sin embargo, sufrió una derrota en la batalla de Roncesvalles en 778, donde una parte de su ejército fue aniquilada. Esto no impidió que los carolingios siguieran expandiendo su dominio en la península ibérica, creando la Marca Hispánica bajo el control de condes y marqueses leales al Imperio. Este proceso sentó las bases para el surgimiento del condado de Barcelona y la posterior personalidad catalana.