La capacidad aglutinadora del liderazgo en el mundo de los negocios es, indiscutiblemente, el motor que hace mover hacia la dirección adecuada las empresas mercantiles con el objetivo de alcanzar el éxito en cada uno de sus objetivos, bien sea en el ámbito comercial, financiero, de desarrollo tecnológico, o en la optimización del servicio. Todo ello entraña un tanto de pasión, de entrega, de vivencia e involucración plenas en el cumplimiento de los cometidos. Tener las ideas claras en los objetivos a alcanzar nos permite arrastrar y coordinar a todo el equipo de forma eficiente, pero acaso a veces olvidamos una perspectiva que cada vez más se demuestra trascendental en el liderazgo: la compasión.