Patricia escribe para la felicidad propia y ajena, por amor a las palabras que están alrededor nuestro siguiendo nuestros propósitos afectivos o comunicativos. Ella misma es el amor.
Patricia escribe para la felicidad propia y ajena, por amor a las palabras que están alrededor nuestro siguiendo nuestros propósitos afectivos o comunicativos. Ella misma es el amor.