Cuando Dios mora en nosotros, damos algo bueno; con mayor razón, Dios dará lo bueno: al que se lo pida. Es urgente que todo creyente que ama a Dios, desde el día en que entrega su vida a Cristo: se prepare para el bautismo en agua. También que pida el bautismo en el Espíritu Santo; para ministrar la Palabra de Dios. Porque el Espíritu Santo es el que nos fortalece y nos alienta.