Dios quiere una Iglesia llena del Espíritu Santo. Para recibir el Espíritu Santo el creyente tiene que haber nacido de nuevo: humillarse, examinarse y pedir a Dios que use su vida; para salir a la obra misionera. A los que agradan a Dios, Él les dará el Espíritu Santo: para que Dios use su vida poderosamente en la salvación de las almas. Es necesario pedir esta especial bendición.