Texto Bíblico: Mateo 14:22-33. Existe un miedo saludable conocido como instinto de supervivencia. Es lo que nos previene en situaciones donde nuestra integridad física está en riesgo. También existe un miedo tóxico e irracional que nos aterra ante situaciones que realmente no representan un peligro. Este miedo puede controlarnos al punto de que distorsionamos la realidad. El evangelio nos relata el episodio en que Jesús apareció a sus atemorizados discípulos caminando sobre las aguas. Ellos lo confundieron con un fantasma porque tenían miedo. Pedro, quien fue tras el Señor, terminó hundiéndose en el lago a causa del miedo. Aunque el miedo no puede limitar el poder de Dios, sí puede limitar nuestra fe. Cuando el miedo nos atrapa no podemos ver la manifestación divina. Con todo, Dios no nos abandona. Él “sube a la barca” a atender el problema, a calmar la tempestad a nuestro alrededor. ¡La presencia de Jesús echa fuera el miedo! *Grabado el 20 de diciembre de 2020 para Cielos Abiertos (Curacao)